Fundamentos de la Salud Infantil
Cómo construir la salud intestinal en los niños: por qué importan los primeros 1.000 días
Revisión médica: Dr. Thiago Cavalcante, NMD Cómo revisamos
Revisión de la traducción: Dr. Julio Cantillo, NMD

La respuesta breve
El microbioma intestinal de un niño —la comunidad de microbios que vive en el intestino— se forma rápidamente entre el nacimiento y los tres años aproximadamente. Lo moldean sobre todo la forma de alimentar al bebé, cómo nació, la exposición a antibióticos y el entorno. Ningún producto lo “optimiza”. Las decisiones cotidianas sí lo apoyan: leche materna cuando es posible, una variedad creciente de alimentos ricos en fibra una vez que empiezan los sólidos, y antibióticos solo cuando realmente se necesitan.
Qué ocurre en los primeros 1.000 días
Los primeros 1.000 días van desde la concepción hasta el segundo cumpleaños: un periodo en el que la nutrición y el entorno tienen una influencia enorme sobre el crecimiento, el desarrollo del cerebro y la maduración del sistema inmunitario (Cusick & Georgieff, 2016).
El microbioma intestinal es parte de esa historia. En el estudio TEDDY, que analizó más de 12.000 muestras de heces de 903 niños, el microbioma pasó por tres fases: una fase de desarrollo entre los 3 y los 14 meses aproximadamente, una fase de transición entre los 15 y los 30 meses, y después una fase estable, más parecida a la del adulto (Stewart et al., 2018).
Qué lo moldea
- La leche materna. En TEDDY, recibir leche materna fue el factor más relacionado con la composición del microbioma. La leche materna contiene azúcares que el bebé no puede digerir pero que alimentan a especies beneficiosas de *Bifidobacterium* (Stewart et al., 2018; Pantazi et al., 2023). Los bebés alimentados con fórmula también desarrollan microbiomas sanos; esto no es motivo de culpa.
- Cómo nace el bebé. Los bebés nacidos por parto vaginal y por cesárea tienen microbiomas iniciales distintos, una diferencia que se observa sobre todo en el primer año (Stewart et al., 2018). Las cesáreas a menudo salvan vidas, y la diferencia se reduce a medida que los niños crecen.
- Los antibióticos. Son esenciales para las infecciones bacterianas y alteran temporalmente el microbioma. La lección práctica es usarlos cuando una infección bacteriana está confirmada o es muy probable, no para resfriados ni otras enfermedades virales.
- Los alimentos sólidos. La diversidad microbiana aumenta al introducir los sólidos. Una variedad de verduras, frutas, legumbres y cereales integrales da a los microbios intestinales más con qué trabajar.
- El hogar y el juego. Tener hermanos y mascotas con pelo también se relacionó con diferencias en el microbioma en desarrollo (Stewart et al., 2018).
Lo que la evidencia todavía no demuestra
Las diferencias del microbioma en los primeros años se han relacionado con alergias, salud metabólica y enfermedades inmunitarias posteriores, pero la mayor parte de esta investigación muestra asociaciones, no causa y efecto (Romano-Keeler & Sun, 2022; Pantazi et al., 2023). Para las familias, esto significa:
- Ningún análisis de heces puede decirle si el microbioma de un niño sano es el “correcto”, y las pruebas comerciales de microbioma no están validadas para guiar la atención en niños.
- Los niños sanos no necesitan probióticos de forma rutinaria. Algunas cepas específicas se han estudiado para problemas específicos; es una conversación para tener con el médico de su hijo.
- Los bebés prematuros o con problemas médicos solo deben recibir probióticos bajo supervisión médica.
Hábitos cotidianos que apoyan un intestino en desarrollo
- Amamante si puede y lo desea, con apoyo; la fórmula es una alternativa segura.
- Desde los seis meses aproximadamente, ofrezca una variedad creciente de alimentos vegetales y vuelva a ofrecer los que rechazó.
- Ofrezca agua en lugar de jugos o bebidas azucaradas, y deje los bocadillos ultraprocesados para ocasiones.
- Pregunte si una infección probablemente es bacteriana antes de empezar antibióticos, y complete el tratamiento cuando sean necesarios.
- Deje que los niños jueguen al aire libre y con mascotas, y reserve el lavado de manos para los momentos que importan: antes de comer, después de ir al baño y después de estar con alguien enfermo.
Cuándo llamar al pediatra
- Sangre en las heces, o heces negras y alquitranadas
- Vómitos repetidos, o vómito verde
- Poco aumento de peso o pérdida de peso
- Diarrea que dura más de dos semanas
- Estreñimiento con dolor intenso, vientre hinchado o vómitos
- Señales de deshidratación: muy pocos pañales mojados, llanto sin lágrimas, somnolencia inusual
Cómo puede ayudar una consulta naturopática
Miramos el panorama completo: la historia de alimentación, los patrones de las heces, la variedad de alimentos que come el niño, los tratamientos con antibióticos, el estreñimiento, el eccema y el sueño. A partir de ahí, elaboramos un plan de alimentación familiar realista, evitamos pruebas y suplementos que no cambiarían la atención, y nos coordinamos con su pediatra o con un gastroenterólogo pediátrico cuando los síntomas requieren estudio.
Conclusiones prácticas
- El microbioma intestinal se forma rápidamente en los primeros dos a tres años y luego se estabiliza.
- La leche materna, la variedad de alimentos vegetales y el uso cuidadoso de antibióticos son lo que tiene mejor respaldo.
- Los niños sanos no necesitan pruebas de microbioma ni probióticos de rutina.
- El sangrado, el crecimiento deficiente o los síntomas persistentes merecen una evaluación médica, no un suplemento.
Referencias de investigación
- Stewart CJ, et al. Temporal development of the gut microbiome in early childhood from the TEDDY study. Nature. 2018;562(7728):583-588 https://doi.org/10.1038/s41586-018-0617-x
- Pantazi AC, et al. Development of Gut Microbiota in the First 1000 Days after Birth and Potential Interventions. Nutrients. 2023;15(16):3647 https://doi.org/10.3390/nu15163647
- Romano-Keeler J, Sun J. The First 1000 Days: Assembly of the Neonatal Microbiome and Its Impact on Health Outcomes. Newborn (Clarksville). 2022;1(2):219-226 https://doi.org/10.5005/jp-journals-11002-0028
- Cusick SE, Georgieff MK. The Role of Nutrition in Brain Development: The Golden Opportunity of the “First 1000 Days”. J Pediatr. 2016;175:16-21 https://doi.org/10.1016/j.jpeds.2016.05.013


