Saltar al contenido principal

Nutrición para Niños y Familias

Alimentar el cerebro en desarrollo: nutrientes clave para los niños

Por Dr. Thiago Cavalcante, NMD5 min de lecturaPublicado Actualizado

Revisión médica: Dr. Thiago Cavalcante, NMD Cómo revisamos

Revisión de la traducción: Dr. Julio Cantillo, NMD

Una niña sonriente en la mesa del comedor come de un plato con huevo, aguacate, frutos rojos y hojas verdes

La respuesta breve

El cerebro crece más rápido desde el embarazo hasta los primeros años de vida, y un puñado de nutrientes es especialmente importante en ese periodo: hierro, colina, grasas omega-3, yodo, zinc, vitamina B12, folato, y suficientes proteínas y energía en general. La mayoría de los niños obtiene lo que necesita de una alimentación variada. Los suplementos son para carencias concretas e identificadas, no un refuerzo general para el cerebro.

Por qué importa el momento

Los nutrientes actúan sobre el cerebro en desarrollo según el momento, la dosis y la duración. Una carencia durante un periodo de crecimiento rápido puede tener efectos que una recuperación posterior no revierte del todo (Georgieff, 2007). Por eso los primeros 1.000 días —desde el embarazo hasta el segundo cumpleaños— se consideran una ventana de oro para la nutrición (Cusick & Georgieff, 2016).

Los nutrientes más importantes

  • Hierro: participa en la mielinización (el aislamiento de las fibras nerviosas), la producción de neurotransmisores y los circuitos de memoria del hipocampo (Georgieff, 2007). La deficiencia de hierro en la infancia y la primera niñez puede tener efectos duraderos en el desarrollo, incluso antes de causar anemia (Baker & Greer, 2010).
  • Colina: ayuda a formar las membranas celulares y el neurotransmisor acetilcolina. El huevo, la carne, el pescado, los lácteos y la soya son buenas fuentes. Los niños necesitan unos 200 mg al día entre 1 y 3 años, y 250 mg entre 4 y 8 años (Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH).
  • Grasas omega-3 (DHA y EPA): se concentran en el cerebro y la retina. El pescado es su principal fuente alimentaria. La FDA y la EPA aconsejan dos porciones por semana de pescado de su lista de “mejores opciones” para niños de 1 a 11 años, en porciones de alrededor de 1 onza entre 1 y 3 años, 2 onzas entre 4 y 7, 3 onzas entre 8 y 10, y 4 onzas a los 11 (FDA).
  • Yodo: es necesario para producir la hormona tiroidea, que guía el desarrollo del cerebro; es más importante durante el embarazo y la lactancia. La sal yodada, los lácteos, el huevo y los mariscos lo aportan.
  • Zinc, vitamina B12 y folato: apoyan el crecimiento celular y la función nerviosa. Los niños con una dieta vegana necesitan una fuente confiable de B12, por lo general un alimento fortificado o un suplemento.
  • Proteínas y energía: el cerebro no puede aprovechar bien ninguno de estos nutrientes si el niño simplemente no come lo suficiente.

La comida diaria que alimenta el cerebro

  • Huevo varias veces por semana
  • Pescado con menos mercurio, como salmón, sardinas, trucha, bacalao o atún claro enlatado
  • Carne, pollo, frijoles y lentejas
  • Lácteos o alternativas fortificadas
  • Variedad de verduras, frutas y cereales integrales
  • Sal yodada en la cocina de casa, con moderación

Las comidas en familia hacen gran parte del trabajo. Un plato variado varias veces al día cubre más nutrientes que cualquier “superalimento”.

Cuándo tienen sentido los suplementos

Los suplementos son útiles en situaciones concretas, no como un seguro:

  • Vitamina D para los bebés, y hierro para los bebés que toman pecho desde los cuatro meses aproximadamente, según indique su pediatra.
  • Vitamina B12 para los niños con una dieta vegana.
  • Hierro cuando un análisis de sangre ha confirmado una deficiencia.
  • A veces omega-3 o colina, cuando la dieta del niño no incluye pescado o huevo.

Más no es mejor. El hierro y el zinc son dañinos en exceso, y el hierro fue en su momento una de las principales causas de intoxicación accidental mortal en niños pequeños (Manoguerra et al., 2005). Guarde todos los suplementos bajo llave y desconfíe de los productos que se venden como potenciadores del cerebro: no sustituyen una alimentación variada.

Cuándo llamar al pediatra

  • Crecimiento deficiente o pérdida de peso
  • Una variedad muy limitada de alimentos, o grupos de alimentos completos ausentes
  • Palidez, cansancio o irritabilidad inusuales, o comer cosas que no son alimentos, como hielo o tierra
  • Retrasos en el habla, el movimiento o el aprendizaje
  • Un niño con una dieta vegana que no está tomando vitamina B12

Cómo puede ayudar una consulta naturopática

Revisamos lo que su hijo realmente come durante una semana típica y buscamos los nutrientes con más probabilidad de faltar según la forma de comer de la familia: vegetariana, restringida por alergias, selectiva o simplemente con poco tiempo. Pedimos análisis de laboratorio solo cuando el resultado cambiaría el plan, como la ferritina cuando se sospecha deficiencia de hierro. Cuando hace falta un suplemento, elegimos una forma y una dosis adecuadas para la edad y el peso del niño, fijamos cuándo volver a revisar, y nos coordinamos con su pediatra y, cuando conviene, con un nutricionista pediátrico.

Conclusiones prácticas

  • El hierro, la colina, los omega-3, el yodo, el zinc y la B12 son los nutrientes prioritarios del cerebro.
  • Una dieta variada con huevo, pescado, carne o legumbres, lácteos y muchos vegetales cubre a la mayoría de los niños.
  • Los suplementos llenan carencias confirmadas o previsibles; no potencian el cerebro de un niño sano.
  • Guarde el hierro y los demás suplementos fuera del alcance de los niños.

Referencias de investigación

¿Busca orientación personalizada dirigida por un médico?

Agende una llamada de descubrimiento gratuita con SANAVITA Health para saber si nuestro enfoque integrativo y de persona completa puede ser adecuado para usted — siempre junto a su equipo médico, nunca en su lugar.

Agende una Llamada de Descubrimiento Gratuita