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Resiliencia Inmune

Alergias y desregulación inmune en los niños

Por Dr. Thiago Cavalcante, NMD5 min de lecturaPublicado Actualizado

Revisión médica: Dr. Thiago Cavalcante, NMD Cómo revisamos

Revisión de la traducción: Dr. Julio Cantillo, NMD

Un padre y su hijo pequeño sentados al aire libre junto a un árbol en flor en primavera, sonriéndose

La respuesta breve

Las alergias ocurren cuando el sistema inmunitario reacciona ante algo inofensivo: un alimento, el polen, los ácaros del polvo o la caspa de las mascotas. En muchos niños, las enfermedades alérgicas aparecen en una secuencia reconocible que a menudo empieza con el eccema. Una parte se puede prevenir, sobre todo la alergia al cacahuate (maní), con la introducción temprana. Un diagnóstico preciso es importante, porque las populares pruebas de “sensibilidad alimentaria” suelen llevar a las familias a eliminar alimentos sin ningún beneficio.

La “marcha atópica”

Los médicos llaman marcha atópica al patrón en el que el eccema en la infancia es seguido por alergia alimentaria y, más tarde, en algunos niños, por rinitis alérgica y asma (Hill & Spergel, 2018). No todos los niños siguen este camino y no es una secuencia fija, pero explica por qué un bebé con eccema importante merece atención tanto a su piel como a su alimentación.

La barrera de la piel importa

En el eccema, la barrera de la piel es más débil, por lo que los alérgenos pueden entrar a través de ella. Se cree que el contacto con un alimento a través de la piel inflamada favorece la alergia, mientras que comerlo con regularidad favorece la tolerancia (Hill & Spergel, 2018). Tratar bien el eccema —limpieza suave, humectación regular y el tratamiento indicado para los brotes— es parte de la prevención de alergias, no solo cuidado de la piel.

La introducción temprana puede prevenir la alergia al cacahuate

En el ensayo LEAP, los bebés de alto riesgo que empezaron a comer cacahuate con regularidad entre los 4 y los 11 meses tuvieron muchas menos probabilidades de ser alérgicos al cacahuate a los cinco años: 1,9 % frente a 13,7 % de quienes lo evitaron (Du Toit et al., 2015). Las guías de Estados Unidos recomiendan ahora introducir el cacahuate pronto: desde los 4 a 6 meses en los bebés de alto riesgo después de una evaluación, alrededor de los 6 meses en los bebés con eccema leve o moderado, y junto con los demás alimentos en todos los demás (Togias et al., 2017).

Un diagnóstico correcto

  • La alergia alimentaria se diagnostica a partir de la historia de una reacción junto con pruebas cutáneas o de sangre (IgE) dirigidas y, a veces, una prueba de provocación supervisada. Una prueba positiva sin síntomas no demuestra alergia.
  • Los paneles de IgG de “sensibilidad alimentaria” no se recomiendan para diagnosticar alergias ni intolerancias. La IgG frente a los alimentos refleja una exposición y una tolerancia normales, no una enfermedad (Stapel et al., 2008).
  • Evitar alimentos sin necesidad tiene costos: carencias nutricionales, estrés en torno a la comida y, en alimentos como el cacahuate, posiblemente una mayor probabilidad de desarrollar alergia más adelante.

Vivir con alergias

  • Si a su hijo le recetaron epinefrina, lleve siempre dos autoinyectores, tenga un plan de acción por escrito y asegúrese de que el personal de la escuela y los cuidadores sepan usarlos.
  • Para la rinitis alérgica, limite la exposición en las horas de más polen, use lavados con solución salina y los medicamentos que recomiende su médico.
  • Para los ácaros y las mascotas, céntrese en la habitación: ropa de cama lavable, fundas para colchón y almohadas, y mantener a las mascotas fuera si se confirma una sensibilidad.
  • No elimine un alimento “por si acaso” sin un plan para confirmar el diagnóstico.

Cuándo llamar al 911 o al pediatra

Llame al 911, y use la epinefrina si se la recetaron, ante señales de anafilaxia: dificultad para respirar, sibilancias, opresión en la garganta o voz ronca, hinchazón de los labios o la lengua, vómitos repetidos, o un niño que se pone pálido, flácido o se desmaya después de comer o de una picadura de insecto.

Llame a su pediatra si hay:

  • Ronchas o vómitos después de un alimento nuevo, aunque sean leves
  • Eccema extenso, infectado o que no responde al tratamiento
  • Sibilancias, tos por la noche o problemas para respirar con el ejercicio
  • Dudas sobre cómo introducir alimentos alergénicos en un bebé de alto riesgo

Cómo puede ayudar una consulta naturopática

Hacemos una historia clínica cuidadosa, miramos el cuadro alérgico completo —piel, intestino, vías respiratorias y sueño— y nos centramos en lo que es seguro y eficaz: un buen cuidado del eccema, un plan práctico para introducir alimentos y una nutrición adecuada cuando un niño realmente debe evitar alimentos. No usamos paneles de IgG para diagnosticar alergias. Trabajamos junto a su pediatra y a un alergólogo certificado, que confirma los diagnósticos y supervisa las pruebas de provocación y la inmunoterapia.

Conclusiones prácticas

  • El eccema, la alergia alimentaria, la rinitis y el asma están relacionados; un buen cuidado del eccema es parte de la prevención.
  • Introduzca el cacahuate y otros alérgenos pronto, después de una evaluación si su bebé tiene eccema grave o alergia al huevo.
  • Evite los paneles de IgG de sensibilidad alimentaria: no diagnostican alergias.
  • Si le recetaron epinefrina, lleve dos autoinyectores, siempre.

Referencias de investigación

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