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Resiliencia Inmune

Cómo se desarrolla el sistema inmune en la infancia

Por Dr. Thiago Cavalcante, NMD5 min de lecturaPublicado Actualizado

Revisión médica: Dr. Thiago Cavalcante, NMD Cómo revisamos

Revisión de la traducción: Dr. Julio Cantillo, NMD

Tres niños corren y ríen por un jardín soleado de césped, arbustos y flores silvestres

La respuesta breve

Los bebés nacen con un sistema inmunitario que funciona, pero que no tiene experiencia. Durante los primeros años aprende, sobre todo al encontrarse con gérmenes, y va formando memoria. Por eso los niños pequeños se resfrían tanto: por lo general es señal de un sistema inmunitario en entrenamiento, no de uno débil. Las vacunas, el sueño, la nutrición, el juego al aire libre y un aire libre de humo apoyan ese proceso. Unas pocas señales de alerta sugieren algo más y merecen una evaluación.

Listo al nacer, pero sin experiencia

Los recién nacidos tienen los dos brazos del sistema inmunitario: la respuesta innata, rápida y general, y la respuesta adaptativa, más lenta y específica. Ambas son inmaduras al nacer, y la adaptativa casi no tiene memoria todavía (Simon et al., 2015). Los anticuerpos que pasaron por la placenta durante el embarazo protegen al bebé en los primeros meses, y la leche materna aporta anticuerpos que ayudan a proteger el intestino y las vías respiratorias.

Aprender con la exposición

A medida que los anticuerpos prestados por la madre disminuyen en los primeros meses, el niño empieza a fabricar los suyos. Cada infección y cada vacuna deja células de memoria, de modo que el siguiente encuentro con el mismo germen se maneja más rápido y con más eficacia. Durante los años preescolares, el sistema inmunitario madura de forma constante y acumula esa memoria (Simon et al., 2015).

Por qué los niños pequeños se enferman tan seguido

Varios resfriados al año son comunes en los niños pequeños y en edad preescolar, sobre todo en el primer año de guardería o escuela. La mayoría son virales, se resuelven solos y no necesitan antibióticos. Más que el número de resfriados, importa cómo los maneja el niño: que se recupere por completo entre una enfermedad y otra, que crezca bien y que se mantenga activo.

Las vacunas enseñan sin la enfermedad

Una vacuna le da al sistema inmunitario adaptativo un adelanto seguro de un germen, para que forme memoria sin que el niño tenga que pasar por la enfermedad. Las vacunas trabajan con la forma natural en que aprende el sistema inmunitario, no en su contra. Siga el calendario de vacunación que recomienda su pediatra y lleve sus preguntas a esa conversación: merecen respuestas reales.

Qué apoya un desarrollo inmunitario sano

  • Sueño. Dormir lo adecuado para la edad es una de las bases de la salud, incluida la recuperación de las enfermedades.
  • Nutrición. Suficientes proteínas, hierro, zinc y vitamina D, además de variedad de frutas y verduras; leche materna en la infancia.
  • Tiempo al aire libre. El juego afuera, los hermanos y las mascotas forman parte de una educación microbiana normal.
  • Aire libre de humo. La exposición al humo del tabaco aumenta el riesgo de infecciones de oído y respiratorias (Lieberthal et al., 2013).
  • Lavado de manos en los momentos que importan: antes de comer, después de ir al baño y después de estar con alguien enfermo.
  • Sin megadosis. Los productos que se venden para “reforzar las defensas” de los niños no sustituyen estas bases, y algunos nutrientes son dañinos en exceso.

Cuándo conviene una evaluación

La mayoría de las infecciones frecuentes en los niños pequeños son normales. Pregunte a su pediatra por una evaluación inmunitaria si su hijo tiene (Bonilla et al., 2015):

  • Infecciones inusualmente graves, que duran mucho o que se repiten en el mismo lugar
  • Infecciones que requieren antibióticos intravenosos u hospitalización, o que no se curan con el tratamiento habitual
  • Infecciones causadas por gérmenes poco comunes
  • Poco crecimiento o poco aumento de peso junto con infecciones frecuentes
  • Antecedentes familiares de inmunodeficiencia

Cuándo llamar al pediatra

  • Dificultad para respirar, fiebre con rigidez de cuello o un sarpullido que no desaparece al presionarlo
  • Cualquier fiebre en un bebé menor de tres meses
  • Señales de deshidratación, o un niño que se ve muy enfermo
  • Una enfermedad que empeora después de haber mejorado al principio

Cómo puede ayudar una consulta naturopática

Para las familias preocupadas por un niño que parece estar siempre enfermo, observamos el patrón: cuántas enfermedades, qué tan graves, cómo es la recuperación y qué más está pasando —sueño, nutrición, exposición en la guardería, alergias, reflujo o adenoides agrandadas que pueden imitar o prolongar las infecciones—. Con frecuencia, la tranquilidad de saber que un patrón es normal ya es valiosa en sí misma. Cuando algo no encaja, nos coordinamos con su pediatra para hacer estudios o referir a un especialista.

Conclusiones prácticas

  • El sistema inmunitario de un niño pequeño aprende con la exposición; los resfriados leves frecuentes son esperables.
  • Las vacunas forman memoria inmunitaria de forma segura; siga el calendario de su pediatra.
  • El sueño, la nutrición, el juego al aire libre y un aire libre de humo son las bases.
  • Las infecciones graves, inusuales o que tardan en curarse merecen una evaluación inmunitaria.

Referencias de investigación

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